Lucero Carmona

Ben

Para Leonardo

Vereda:

A pocos metros del camino donde yacía su cuerpo se encuentra una hermosa quebrada rodeada de verdes montañas. Su agua pura y cristalina recorre su curso infinito. Sus enormes piedras se chocan una y otra vez, formando arroyos de espumas encantadas. Suenan y suenan, unas a otras y se escuchan sus golpes, como cantos de paz, cantos que llegan al corazón trayendo tranquilidad. Sus enormes árboles bailan con el viento con sutil sonido, abrazándose con sus ramas. Caen sus hojas secas y crujientes.

Arrastrándose por el sendero “el vibrar de los troncos viejos”, el cantar de los pajaritos con sus líricos murmullos, el aleteo de las mariposas y sus lindos colores. Y reflejando con el brillo del sol su esplendor, el perfume de las flores, terminando el atardecer.

Y la magia donde aparece la noche con la luna de plata, adornada por sus estrellas. Y los luceros como testigos viendo cómo un alma se desprende de su cuerpo inerte, elevándose al azul del cielo.

Los hechos

Un día mi hijo se fue de Bogotá rumbo a Medellín. Allí vivió un año y medio. Me llamaba con frecuencia, me contaba que estaba bien y que se sostenía con la venta de sus poemas y artesanías. El 14 de agosto de 2007 fue su última llamada. No volví a saber de él. Desapareció.

Lo encontré a los cuatro años en una fosa común en el cementerio de Barbosa. Antioquia. Gracias a Dios recuperé sus restos.

Supe que fue asesinado por agentes del Estado, acusado falsamente de pertenecer a grupos al margen de la ley

Los sonidos

Un parque de maquinitas por el día en que Leonardo ganó un oso de peluche para su mamá…

Monedas y canicas por la gran colección que Leonardo dejó a Lucía y que ella conserva en unos frasquitos para medicamentos…

Hojas secas por las paticas del oso de peluche. Su sonido hace que Lucía piense en los últimos momentos de vida de Leonardo, caminando entre el pasto y la maleza seca…

La canción Canto a la madre de Pedrito Fernández, que le gustaba mucho a Leonardo y que Lucía relaciona con el gran amor que existe entre ambos…

Un toque en la puerta por todas las veces que Leonardo anunciaba su llegada chocando sus nudillos uno por uno contra el metal. Un toque en la puerta porque el toque continuó por escucharse incluso después de su muerte…

Una pulsera de conchas que Leonardo regaló a su mamá una navidad y que ella decidió usar en una de las entrevistas…

Una moto de mazamorra por todas las veces que Leonardo pasaba ofreciendo mazamorra en el barrio y chiflaba para que su mamá lo viera pasar…

El cofre de vidrio donde Lucía conserva varias piedras que trajo del lugar donde el cuerpo de Leonardo fue abandonado…

La lluvia por la vez que Leonardo sintió profunda compasión por un habitante de calle que había amanecido empapado fuera de su casa…

La canción Lágrimas de una madre de la agrupación Blue Caps que Leonardo dedicaba a su mamá en seguidas ocasiones…

La marea del mar por los lugares que, para Lucía, el alma de Leonardo tuvo que atravesar para fundirse con el infinito…

La canción que Lucía compuso para su hijo Leonardo y que suele cantar en representaciones teatrales donde da su testimonio…

Ben