Ana Páez

Ben

Para Eduardo

Eduardo, cuánto quisiera que estuvieras conmigo…pero, amor, nunca te olvidaré.

Lucharé por la verdad; lo que nos haya costado no importa. Le pido a Dios que me dé valor y fortaleza para no morirme sin saber esa verdad tan amarga…pero no importa.

Papi, tu abuelita se murió y todos los días me preguntaba “¿Por qué mataron a mi muchacho?”. Once años esperando que yo le dijera y nunca pude contestarle…pero, amor, a través de esa música que a ti te gustaba, me dejas un mensaje.

Cuando me cantabas caminos de la vida, siempre pensé en que tú me enterrabas a mí…pero te arrebataron.

Amor, te amo, te amo, te amo, te amo…

Cuando oigo tu música siento que tú hablas conmigo, que estás a mi lado. La música me transmite tantas cosas y la escucho con mucho amor, con todo esto que siento en mi corazón.

…” Voy a dejar la bebida, las mujeres, por amor a mi madre” …

Es muy triste, pero pienso que Dios te quería más que yo…Y el que yo te dedicara amor eterno…Quisiera que esto fuera un sueño y no despertar.

Le pido a Dios que me de ese momento para perdonar a los que hicieron este mal y destruyeron mi vida. Solo Dios sabe, papi.

TE AMO, TE AMO AMOR.

Los hechos

Fui una mujer felizmente casada, con 4 hermosos hijos, con una vida común y corriente. Pasé 22 años con mi esposo hasta que Dios se acordó de él… y comenzó mi calvario.

Tuve que seguir adelante por mis hijos. Salí a los Estados Unidos en busca de una mejor vida que me permitiera darles una buena educación, verlos de acuerdo a los caminos del Señor; y él me lo cumplió. Era muy feliz con mis hijos. Me sentía realizada, sentía que nada me faltaba y cuando conocí a mi Señor fui muy feliz.

Llegué a los Estados Unidos sin problema. Me casé con un hombre con el que nos gustábamos, legalicé mis papeles y empecé a trabajar para darle todo a mis hijos. Él me ayudo para que a ellos y a mi familia no les faltara nada. Me gradué en Chicago en hotelería y turismo, fui chef y bartender. También, me gustaba mucho bailar y así participé en concursos de salsa con otros países.

Me sentía bien allí. Trabajé 10 años en lo que me salía, hasta arreglando casas y oficinas; y todo lo que ganaba se lo mandaba a mi familia para que cuidara de mis hijos. Sin embargo, mi familia nunca les decía nada. Así, un día decidí volver para estar con ellos, ya que me di cuenta de que estaba perdiendo su cariño.

En ese tiempo mi primer hijo se casó muy joven, pero gracias a Dios con una buena mujer. Ya llevan 24 años casados. Eduardo, mi segundo hijo, estaba terminando su bachillerato en el Colegio Mariscal Sucre. Yo me sentía muy orgullosa de él. Era un muy buen estudiante, mas no quiso continuar como oficial. Se puso a estudiar derecho.

Vivíamos bien, no nos faltaba nada. Eduardo ocupó el puesto como jefe de la casa, pues me ayudaba con mis otros hijos. Todo nos contábamos, no había secretos entre nosotros. Siempre me decía “mami, consígase un esposo, yo no quiero que esté sola”, yo le decía “ay, no me moleste” …pero nunca pensé lo que iba a pasar. Yo creí que él se iba a casar, por eso no le hacía caso. Y llegó ese día que me cambiaría la vida, ese 4 de marzo de 2008.

En el momento en que mi hijo desapareció trabajábamos en la Escuela de Seguridad y Tránsito. Él era el administrador de mi negocio, un comedor donde dábamos almuerzo a más de 300 policías…Éramos felices, pero llegó ese amargo día, cambió mi vida, ese 4 de marzo cambió mi vida.

Llevo diez años con esta huella. No he podido saber la verdad ¿Por qué me mataron mi hijo? Son diez años luchando. Hoy me encuentro sin trabajo, enferma, pero con muchas ganas de seguir adelante y de luchar frente al Estado. No nos dan respuestas, ni a mí ni a las madres de Soacha. Y por el asesinato de estos muchachos hoy somos una familia con el mismo dolor, luchando por los derechos de las mujeres. Hemos estudiado sobre comunicación social para poder enfrentarnos a las cámaras, hemos estudiado sobre derecho para saber cómo podemos reclamar.

Como una de las líderes de MAFAPO (Madres de Falsos Positivos de Colombia) no descansaré hasta encontrar la verdad para dársela a conocer al país. Que esto no se vuelva a repetir. Es tan duro perder un hijo…esto no tiene nombre.

Hoy me recuerdas muchas canciones, como amor eterno, por el amor a mi madre, una noche más. Sin embargo, todas las navidades son mi tormento. No quiero que lleguen. Para mí se acabó la navidad.

Hoy pienso seguir adelante, viajar, conocer otros casos y poder hacer algo por aquellos familiares que no han encontrado a su ser querido. Para el corazón es muy difícil perdonar. Los recuerdos son tantos que no alcanza una vida entera para olvidarlos. Hoy me preocupo cada día más por ayudar a otros y que esto no se vuelva a repetir…Pero es muy difícil cuando ver que todo lo que dicen son mentiras, aun habiendo testigos que vieron a nuestros hijos vivos y al otro día ya estaban muertos.

Los sonidos

El sonido del lavaplatos por todas las veces que Eduardo limpió y arregló la cocina después de cocinar para su mamá…

La canción Por el amor a mi madre de Antonio Aguilar por todas las veces que Eduardo le prometió a Ana que iba a pasar más tiempo con ella y menos tiempo de fiesta…

El sonido del cuchillo y la tabla para picar por todas las veces que Ana y Eduardo cocinaron juntos…

El sonido de una gran cocina por el comedor que Ana y Eduardo administraban en una escuela de policía de la ciudad de Bogotá…

Una gaseosa por los tiempos libres donde madre e hijo veían televisión juntos mientras se refrescaban…

El programa de televisión Laura en América por todas las veces que Ana y demás familiares molestaban a Eduardo nominándolo para salir en algún capítulo…

Una banda marcial por el día en que Eduardo se graduó del colegio militar donde estudio desde muy pequeño…

La canción Amor eterno de Rocío Durcal por el día en que Ana enterró a su hijo mientras un grupo de mariachis tocaba esa pieza…

La ducha y la radio por todas las veces que Eduardo cantaba mientras se daba un baño

La canción Una noche más de Joan Sebastian por las veces que Eduardo se la dedicó a su mamá diciéndole que siempre podría buscarlo

Ben